El 1 de abril de 1998, el Real Madrid recibía al Borussia en la ida de semifinales de la Liga de Campeones. Era una cita histórica para el club blanco, que no pisaba una final de Copa de Europa desde 1981. Además, se medía al entonces vigente campeón continental. Pero esa noche pasaron muchas cosas más en el Bernabéu.
Fue el partido del bochornoso incidente de la portería del fondo sur. El arco cedió apenas un minutos antes del inicio del partido, arrastrado por la red que separaba a los aficionados del campo, atada a la portería -a su vez- a través de unos cables metálicos. El incidente, causado por un centenar de los hinchas más radicales del club, sumió al estadio entre la incertudumbre y la depresión. Corrieron rumores de que se suspendería el partido o, incluso peor, de que se daría la victoria al Borussia.
Porque el reglamento obligaba a tener porterías de repuesto en el estadio. Y no las había. Hubo que ir a por una -de entrenamiento, no de competición- a la vieja Ciudad Deportiva, en un episodio de vodevil que incluyó a empleados del club saltando vallas e incluso a camiones derribándolas a cambio de un jugoso alquiler como transporte improvisado para llevar aquellos tres dichosos palos al Bernabéu. La sanción superó los 600.000 euros, un dineral para la época.
"Tardamos una hora en recorrer tres kilómetros. Fue angustioso", recordaba años después Herrerín. "Los ayudamos a coger la portería y ofrecí mi camión Pegaso. Después forzamos un candado porque la puerta de salida estaba cerrada y no había llaves. Después, salimos disparados para el Bernabéu porque todo el mundo estaba muy nervioso", contaba al día siguiente Cándido Gómez.
Pese a las protestas del Borussia -que siguieron tras el partido, que pidieron se les diera por ganado 0-3-, el encuentro se jugó, con una hora larga de retraso, y el Madrid se impuso por 2-0. Marcaron Morientes, a pase de Roberto Carlos, y Karembeu, que dejó pocos goles de blanco, pero muy valiosos, al igual que los de su compatriota Nicolas Anelka un par de años más tarde.
Karembeu firmó en aquella edición de la Champions dos punterazos para la historia. El primero, en el partido de ida de cuartos ante el Bayer Leverkusen (1-1). Y el segundo, ante el segundo rival alemán del Madrid en el torneo, el Borussia Dortmund, en la recta final de la ida de semifinales. Un 'uñazo' que se alojó en la portería maldita.
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