"Con Mourinho somos una familia"
Sus manos son las más envidiadas del fútbol mundial. Lo ha parado y lo ha levantado todo. Los sueños de ese chaval de 16 años que fue convocado por el primer equipo del Real Madrid para viajar al invierno noruego se han cumplido. Hoy es el capitán del equipo de su vida y de la selección campeona de Europa y del Mundo. Casillas lo ha hecho sin cambiar de país. Es madridista, español y, simplemente, único.Parece que fue ayer cuando ese jovencito del Juvenil A viajó a Noruega. El 27 de noviembre de 1997 Iker tenía 16 años, iba a entrenar en Metro y le sacaron de clase para viajar en avión y volar por Europa al lado de los futbolistas que coleccionaba en cromos. Dos años después, se puso los guantes en San Mamés para ocupar la portería del Real Madrid. Allí, en La Catedral, comenzó la bonita historia de una leyenda.
Las manos más envidiadas
Casillas ha sido capaz de todo. Iker ha llorado después de ganar la Liga de Campeones en su primera temporada, ha detenido a un ejercito de alemanes en Glasgow, ha utilizado el pie para elevar a España al cielo futbolístico y sus manos han sacado balones imposibles y levantado los trofeos más deseados.
Casillas lo ha parado todo, menos el tiempo, que no perdona. Vuela y no da explicaciones. Ese chaval de 16 años ya ha jugado 572 partidos con el Real Madrid y 119 con la selección española. El tiempo se ha convertido en el peor delantero posible para Casillas, que no ha podido detener sus disparos. Eso a Iker no le importa. Ha llegado a los treinta, pero todavía sigue siendo aquel chaval con pecas. Ha hecho de la portería su hogar y tiene para rato.
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